Todo sobre el cruelty free

Seguramente lleves tiempo viendo en diferentes productos la etiqueta “cruelty free”. Aquí sabrás de qué se trata este movimiento que aboga por los derechos de los animales y por un mundo más sostenible.

¿Qué es cruelty free?

Como su propio nombre indica, este término alude a la ausencia de crueldad animal en el producto que estás comprando. La tortura animal refiere a cualquier experimento en el que un animal vivo es sometido a daños a corto o largo plazo: alimentación forzada, inyecciones de sustancias nocivas, aumento deliberado del estrés, modificaciones genéticas o exposición a gases tóxicos y radiaciones son solo algunas de las pruebas más recurrentes. Se emplean, sobre todo, en los sectores de la belleza, higiene personal y limpieza del hogar.

No testado en animales

Optar por este camino no es solamente una cuestión de ética y respeto por el bienestar de los animales; se trata de una actitud responsable y consciente, enfocada a la sostenibilidad y el mantenimiento de las especies que habitan nuestro planeta.

Características del cruelty free

Un producto ajustado a esta denominación debe cumplir con tres exigencias:

  1. No haber sido probado en animales.
  2. Que sus ingredientes tampoco se hayan testado en ellos.
  3. Que una auditoría independiente certifique los dos puntos previos.

Pero que una marca siga un protocolo propio libre de crueldad animal no asegura que todo su proceso se pueda encuadrar en este término. Son muchas las empresas que todavía recurren a la actuación de terceros que sí experimentan con animales. ¿El motivo? Para vender en China era obligatorio testar en animales. Por ley, toda marca que quisiera comercializar allí tenía que probar sus productos en animales. No obstante, desde el 1 de mayo de 2021, solo ciertos cosméticos tendrán que pasar por este trámite. Los considerados “cosméticos generales” (tintes para el pelo, protectores solares o productos anticaída del cabello, por ejemplo) no tendrán que cumplir con esta obligatoriedad. Pese a ello, y teniendo en cuenta la amplitud que ofrece este mercado, hay muchas compañías que priorizan la venta a la conducta ética.

Los sellos oficiales

Para que sepas si una marca apuesta por el bienestar animal, debes fijarte en si lleva alguno de los sellos o logos oficialmente reconocidos. En el ámbito internacional, los tres logos más populares son CCF (Choose Cruelty Free), PETA y Leaping Bunny. Si una marca de limpieza, cosmética o similar los ostentan, podrás tener la tranquilidad de que es libre de crueldad animal.

Sello CCF Choose Cruelty Free Sello Peta Cruelty Free Sello Leaping Bunny

Requisitos de los sellos internacionales

Los requisitos para obtener un sello u otro varían, siendo más o menos estrictos y, por tanto, confiables. Por ejemplo, PETA es más laxa en sus exigencias que Leaping Bunny o CCF. La marca interesada solamente tiene que rellenar un cuestionario y firmar una declaración asegurando que no financia, realiza o encarga pruebas en animales. Con este compromiso, la compañía entraría directamente a los registros de PETA.

Sin embargo, para obtener el sello australiano CCF, se tiene que acreditar:

  • Que el producto o los ingredientes no se han aplicado en ningún momento en animales, ni siquiera de forma externa.
  • Que los ingredientes no proceden de animales que hayan tenido que morir expresamente o sufrir para obtenerlos.
  • Que la práctica debe llevar vigente, al menos, un año.

Todo esto debe estar firmado por contrato, un documento que se revisa y verifica de forma periódica.

Por su parte, Leaping Bunny exige que las pruebas no se hagan en animales y que los proveedores de los ingredientes cumplan con el mismo compromiso. El sello se renueva de forma anual por medio de auditorías independientes.

Cómo identificar un producto cruelty free

Para reconocer un producto libre de crueldad animal debe llevar alguno de los sellos identificativos antes mencionados. Los tres coinciden en utilizar la imagen de un conejo.

Otra manera de comprobarlo es acudiendo a las webs de las certificadoras independientes. Estas cuentan con listados donde aparecen las marcas que respetan los estándares establecidos. Por tanto, es un recurso más veraz.

Diferencias con los productos veganos

Debes saber que no todo producto cruelty free es vegano. Por ejemplo, puede llevar cualquiera de los sellos internacionales y utilizar derivados de la leche o contener cera de abeja, huevo… En otras palabras: cruelty free solo garantiza que el producto no se ha testado en animales, lo que no quita que pueda llevar ingredientes de procedencia animal.

Lo que sí debes tener claro es que cualquier producto vegano está libre de crueldad animal.

Cosmética natural cruelty free

Uno de los nichos de mercado que más hincapié está haciendo en este movimiento es la cosmética natural. La concienciación por fin se está asentando en uno de los sectores que tradicionalmente más ha abusado de la práctica en animales.

A esto se suma que, desde 2013, la legislación europea prohíbe que los productos cosméticos sean testados en animales (no así los de carácter farmacéutico o químico). Esa era la fecha límite para cumplir con el Reglamento (CE) 1223/2009, de 30 de noviembre, sobre los productos cosméticos del Parlamento Europeo y del Consejo. Es decir, que con independencia de que cuenten o no con algún sello acreditativo, en Europa no se prueban los cosméticos en los animales. También garantiza que los ingredientes empleados no se han obtenido a raíz de la experimentación con ellos.

Ya son muchas las firmas que prescinden de pruebas sobre cobayas, conejos y demás animales para verificar si sus productos son aptos o no para el consumo humano. Las alternativas más comunes al testado de animales implican test en voluntarios humanos para comprobar la posible irritabilidad del cosmético: el test del parche (patch test), el test en abierto (open test) y el Human Repeated Insult Patch Test (HRIPT). También se están utilizando las nuevas tecnologías para recrear la piel humana y probar en ella los cosméticos. La finalidad de todos ellos es verificar la ausencia de potencial alergénico y la compatibilidad cutánea.

Da un paso al frente y pásate al bando del cruelty free. Elige marcas que no colaboren en el daño hacia el resto de seres vivos. El planeta y los animales te lo agradecerán.

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